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De Tiburón en adelante

De Tiburón en adelante

Por Sebastian Zavala.

Tiburones. A pesar de que, supuestamente, hay más probabilidades de ser asesinado por una vaca que por un tiburón, estos animales se han convertido, a lo largo de los años, en el depredador favorito de incontables guionistas y directores. Evidentemente esto comenzó con Tiburón, el clásico de Spielberg, y aunque luego del estreno de la película que definió al blockbuster moderno, hemos podido ver cientos de copias (no siempre baratas) en el cine, muy pocas —por no decir ninguna— han podido igualarla, y mucho menos superarla.

No, ni siquiera las secuelas. No, no, mucho menos la cuarta parte, en donde el Tiburón del título cobra venganza. Sí, VENGANZA.

Pero esta semana, Hollywood (con la ayuda de varios inversionistas chinos, porque es el año 2018) va a volver a intentar. Jason Statham protagoniza Megalodón (o The Meg, como se la llamado en otros países, lo cual estoy seguro podría llegar a confundir a varios fanáticos de Padre de Familia), un filme que promete ser más grande, más espectacular, y por supuesto, más absurdo que la obra seminal de Spielberg. Después de todo, ¿quién no quiere ver al Transportador meterle un “combo” a un tiburón prehistórico gigante?

¡Qué importa que la película sea para mayores de 14 años y que, por ende, no pueda incluir mucha sangre ni otros elementos gratuitos!

(OK, siendo justos, sí importa, por lo que no le tengo tanta fe a Megalodón como cuando se anunció el proyecto por primera vez).

En todo caso, aprovecho el estreno de esta nueva producción millonaria —se supone que el presupuesto fue de más de 150 millones de dólares— para escribir un poco sobre algunas de las películas con tiburones más destacadas —o más ridículas— que haya visto. Después de todo, si les termina gustando Megalodón, les podría dar ganas de ver algunas de estas propuestas. Y si no, de repente les servirán para limpiarse un poco el paladar.

En todo caso, ¡espero que se entretengan con este artículo!

Obviamente tengo que comenzar con Tiburón, aunque siendo justos, no hay mucho que pueda escribir sobre esta obra maestra que no se haya dicho antes. Funciona no solo gracias a la impecable dirección del Señor Espielbergo; no solo gracias a las excelentes actuaciones (¡Roy Schieder! ¡Richard Dreyfuss!), ni al excelente suspenso que maneja. Mucho de su éxito se debe, también, a los problemas que tuvieron durante el rodaje, y principalmente, al hecho de que el tiburón falso que se construyó, no funcionaba bien.

En pocas palabras: como el tiburón no funcionó bien, lo usaron en pocos planos. Y como lo usaron poco, aparece poco. Y como aparece poco, la tensión se maximiza al máximo; el ser humano le tiene un pánico muy básico a lo desconocido, a lo que no se puede ver, y esto se aprovecha de manera alucinante en Tiburón. ¡Por algo sigue siendo tan tensa e intensa tantos años después de su estreno original!

Ese es EL clásico del cine de tiburones. Pero si queremos mencionar algo un poco más ridículo, más cercano al camp y a la serie B, no podemos dejar de mencionar a las películas de Sharknado. Lo que comenzó como una cinta del canal Sy-Fy que sonaba a una mala broma, se ha convertido en una saga pseudo-épica. Si no, ¡chequeen los títulos! (Traducidos al castellano, para sus beneficio):

-    Sharknado (2013)

-    Sharknado 2: la segunda (2014)

-    Sharknado 3: ¡diablos, no! (2015)

-    Sharknado 4: el despertar de la cuarta (2016)

-    Sharknado 5: enjambre global (2017)

-    El último Sharknado: ya era hora (2018)

Entiendo que para muchos, una película de serie B se tiene que sentir involuntariamente mala, lo cual convertiría a las cintas de Sharknado en propuestas poco atractivas, ya que estas han sido mal hechas a propósito (o al menos eso es lo que nos han querido hacer creer). Pero por otro lado, ¿cómo nos podemos negar a ver una serie cuya premisa involucra a un tornado hecho de tiburones, y que nos ha entregado imágenes tan memorables como el protagonista cortando a un tiburón con una sierra eléctrica en el aire? Eso, y Tara Reid (American Pie) es una de las protagonistas… OK, eso no es un atractivo, pero tenía que mencionarlo de alguna manera u otra.

 

De este tipo de películas hay millones, pero si hay una más que me gustaría mencionar, es Shark Attack 3: Megalodon. John Barrowman es un actor consagrado de TV y teatro (especialmente teatro), pero antes de hacerse famoso, protagonizó esta película de ínfimo nivel, la cual lo obligó a decir algunas de las líneas de diálogo más involuntariamente graciosas de la historia del cine:

 

Bueno, siendo justos, él sabía que la película era mala, por lo que dijo esa línea (si no saben inglés, solo sepan que es sorprendentemente cochina) para ver qué pasaba… ¡y la incluyeron en el corte final de la cinta! O no se dieron cuenta (lo cual lo veo MUY poco probable), o simplemente dijeron: “¡qué diablos! ¿Qué daño le puede hacer a la película?”

Felizmente, ese no es el único atractivo de Shark Attack 3: Megalodon. De hecho, uno de los placeres que uno tiene a la hora de ver este tipo de producciones, está en deleitarse con sus terribles efectos especiales, mal manejo de la física, y en general, de lo absurdas que pueden lucir. Nadie va a ver una película con este título para asustarse; de hecho, lo mejor que uno puede hacer es absorber la ridiculez del asunto, y matarse de risa (es decir, es totalmente lo opuesto a Tiburón).

 

Siguiendo un poco con esta línea, pero sin ánimos a extenderme demasiado, vale la pena mencionar a Deep Blue Sea, una de las copias más caras de Tiburón, llena de actores de peso (¡Samuel L. Jackson! ¡Saffron Burrows! ¿LL Cool J…?) y momentos absurdamente entretenidos, como la muerte de un personaje, la cual… bueno, digamos que sale de la nada, razón por la que se convirtió en el momento más memorable de una película que, fuera de eso, no es nada del otro mundo:

 

Para terminar, cabe mencionar una propuesta indie, una película que no necesariamente trata de asustar con sangre y tripas y momentos de suspenso baratos, si no más bien con un manejo más minimalista de la tensión. Me refiero, por supuesto, a Open Water, la cual nos cuenta la historia —basada en hechos reales, se supone— de dos buzos que se quedan en medio de una sección de mar infestada por tiburones, luego de que su bote los abandona accidentalmente.

Con esa premisa, deben estar imaginándose ya que Open Water es una de las películas más escalofriantes que podrían ver, y lo mejor es que logra desarrollar mucha tensión utilizando pocos recursos. No vemos mucho a los tiburones, solo hay una locación, y en realidad, la película depende mucho más de las actuaciones de sus protagonistas —muy buenas actuaciones, dicho sea de paso— para poder convencer al espectador de que se encuentran en una situación peligrosa. Y así lo hacen.

Como se deben haber dado cuenta, existen muchas películas de tiburones en el mundo… ¡y eso que no he mencionado ni al 0.5%! El punto es que The Meg pertenece ya un subgénero extremadamente popular, por lo que espero que, al incluir al buen Jason Statham, esté proponiendo algo distinto. Con suerte, algo más intenso, más fantástico, y si es posible, un poco más ridículo (hey, al menos eso es lo que prometen los trailers).

Y si no me creen que se han producido muchas películas de tiburones (especialmente en los Estados Unidos, como es lógico), chequeen esta lista, cortesía del gran James Rolfe, de sus cincuenta (malas) películas favoritas de tiburones:

 

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