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El Gran Nicolas Cage por Sebastian Zavala

El Gran Nicolas Cage por Sebastian Zavala

Nicolas Cage. Ídolo de ídolos. Un actor idolatrado por muchos (como yo), pero menospreciado por otros. Un hombre con mucho talento que, desgraciadamente, desperdicia su carrera en películas de cuestionable calidad por el simple hecho de que le debe plata al gobierno estadounidense. Pero a pesar de los incontables bodrios que ha protagonizado, sigue siendo, gracias a su innegable honestidad, a lo duras y exageradas pero frecuentemente efectivas que pueden ser sus actuaciones, uno de mis actores favoritos.

Es por ello que tenía que comenzar mi columna (¿sección? ¿blog?) de Lumiere escribiendo sobre el gran Nic Cage.

Además, hay una buena razón para hacerlo: este año estrena Mandy, una película enfermiza, una pesadilla dirigida por Panos Cosmatos (busquen Beyond the Black Rainbow) que debería simbolizar una suerte de regreso de Cage al estrellato. O si buscan algo un poco más mainstream, también podrán escuchar su inconfundible voz en dos películas animadas: Teen Titans Go! (hará de Superman, luego de que perdió la oportunidad de hacerlo en una película de acción en vivo dirigida por Tim Burton) y Spider-man: Into the Spider-verse (¡hará de la versión noir de Spider-man!) El punto es que habrá Cage para rato.

Pero si lo que debemos hacer es recordar a Cage por algunos de sus roles más icónicos, hay bastante de donde elegir. ¿Cómo olvidar al Peter Loew de Vampire's Kiss, un hombre al borde de la locura que podría (o no) ser un vampiro? O el Ben Sanderson de Leaving las Vegas, uno de los dramas más deprimentes —y realistas— que uno puede ver. O por supuesto, tenemos sus roles de acción en filmes como Con Air (¡deja el conejito en la caja!), La Roca, Face-off (¿Cage intercambiando rostros con John Travolta? ¡Por qué no!), Snake Eyes (sí, que se apellide Santoro, nada perdemos), o Gone in Sixty Seconds.

Si quieren, pueden incluir a las dos películas de En busca del tesoro perdido, también; pseudo-clásicos adorados por una generación en particular que creció con ellos. Después de todo, si queremos diferenciar a esta serie de películas de aventuras, no hay mejor manera de hacerlo que insertando a un Cage dispuesto a tomarse en serio las tramas mas ridículas, o a imitar un acento británico para… ¿distraer a los villanos?

A Cage le creo todo.

Y a pesar de que en los últimos años su filmografía deja mucho qué desear, ha logrado protagonizar unas cuantas joyitas: tenemos Joe, un drama sencillo que casi nadie vio, desgraciadamente; Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans, en donde el gran Werner Herzog aprovecha al máximo aquella locura tan única de Cage para desarrollar el estudio de un personaje fascinante, un policía corrupto, coquero e inmoral (¡su alma sigue bailando!); o hasta la reciente Mom and Dad, una película explotadora y deliciosamente oscura que involucra a un virus (o algo) que obliga a todos los padres del mundo a matar a sus hijos.

¿Quién mejor que Cage para protagonizar algo así?

Desgraciadamente —o afortunadamente, dependiendo de a quién le preguntes— también hay que mencionar sus trabajos más fastuosos. Obviamente todo el mundo recuerda las memorables escenas de The Wicker Man; cuando está a punto de ser ¿devorado? por abejas (noooo, not the bees!), cuando se pone un traje de oso y le pega a varios personajes, o cuando le pregunta a su coprotagonista ¿CÓMO SE QUEMÓ? (Ella no sabe).

Tengan en cuenta, no más, que se supone que es una película de terror. Ja.

Pero por supuesto que hay más. Tiene Season of the Witch, una lamentable película supuestamente medieval (¡pero con brujas!) en donde lo más destacable es el debut en la pantalla grande de Claire Foy (The Crown). O también Outcast, que es medio parecida, solo que tiene a Hayden Christensen de compañero (hey, soy fan de Star Wars, y Christensen no me molesta tanto como a la mayoría del fandom, pero ahí no podría verse más fuera de lugar). O claro, la película que hizo de Indianapolis o la del rapture (Left Behind), que tratan de ser dramas humanos, y fallan terriblemente en el intento.

Pero por más terriblemente dirigidas o patéticamente escritas que sean estas películas, quien siempre destaca es Nicolas Cage. Se nota que al hombre le encanta actuar (y bueno, pagar deudas, también….), y siempre se mete de lleno en su personaje. Sí, la mayoría de estos directores pequeños deciden soltarlo, dejar que haga lo que le da la gana, lo cual usualmente resulta en interpretaciones exageradas, caricaturescas y extremadamente gritonas, pero en algunos casos, esto es coherente con el personaje que interpreta. Como en Bad Lieutenant. Hasta en Ghost Rider (hey, si te poseyera un demonio en motocicleta, no conservarías toda tu sanidad….) Ver a Nic Cage actuar como loco siempre es divertido, pero es mejor si está justificado por la historia o la caracterización de su personaje.

Es más, Cage solo da actuaciones poco memorables cuando les dan personajes secundarios aburridos, como en 211 (definitivamente pudo tener un rol más importante en dicho policial) o en Snowden (aunque nunca olvidaré cuando le pide al personaje del título que busque a los terroristas en el Internet HAYSTACK). Y aunque ahora siempre lo vemos de protagonista, de vez en cuando resalta de manera menos obvia, como en Kick-ass, donde imita a Adam West (el Batman de los 60s) de manera muy precisa.

En pocas palabras, la filmografía (y la carrera, en realidad) de Nic Cage no podría ser más ecléctica, y esto se debe a que el hombre es, aparentemente, capaz de hacerlo todo, siempre dándole ese toque maníaco e inestable a sus personajes. Tiene una energía muy particular, un estilo que lo vuelve único —consideren, si no, el acento “sureño” que le da a su personaje en Con-Air— y una capacidad alucinante para desarrollar personajes patéticos, la borde de la desesperación.

Un abogado que cree ser vampiro; un hombre acechado por un culto de mujeres; un policía adicto a las drogas y a la violencia; un obsesivo-compulsivo dependiente a las pastillas.

Sé que muchos relacionan a Nic Cage, hoy en día, al cine trash, a películas olvidables dirigidas al mercado casero, pero eso no quiere decir que sea un mal actor. Todavía tiene una legión de fans (¡como yo!), todavía tiene a varias señoras mayores que se mueren por él (sí, en serio), y todavía tiene a gente que cree en él, especialmente a ahora que está sacando proyectos interesantes como Mandy o Mom and Dad.

Este ha sido mi pequeño homenaje a Nicolas Cage, un monstruo de la interpretación exagerada, absurda y controladamente descontrolada. Solo espero verlo en más películas que aprovechen al máximo sus innegables talentos.

Los dejo con dos videos como tributo al gran Nicolas Cage:

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