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Las películas de ‘Transformers’

Las películas de ‘Transformers’

Por Sebastian Zavala

La franquicia de Transformers es muy querida por millones. La película animada de los 80s… también. Definitivamente marcó a una generación entera, todo gracias a un sólido guión, excelentes actuaciones de voz (¡hasta tiene Orson Wells!), y animación de buena calidad. Lamentablemente, el caso de las películas con actores de carne y hueso dirigidas por Michael Bay es completamente diferente. Decir que la reacción estas producciones ha sido mucho más divisoria es ser amable; sí, tienen sus virtudes (especialmente las técnicas), pero también muchísimos defectos, los cuales han molestado tanto a la crítica como al público en general, e incluso los fanáticos de estos personajes.

La idea es que todo esto cambie, sin embargo, con el estreno de Bumblebee. ¡Y por qué no! La película tiene todos los ingredientes necesarios para ser muy superior a sus predecesoras: un excelente reparto (Hailee Steinfeld, Justin Theroux, Angela Bassett (!), John “No pueden verme” Cena), un talentoso director (Travis Knight, de Kubo and the Two Strings), y diseños más fieles a los robots originales. Ah, y como olvidarme: como Bay no dirige, tendremos menos explosiones y estereotipos raciales, y con suerte, un poco más de corazón. ¡Habrá que tenerle fe!

Es por todo esto que esta vez aprovecho para compartirles un breve repaso por las película live-action de Transformers, desde la primera, estrenada en el 2007, hasta este nuevo spin-off centrado en uno de los robots más queridos de la franquicia, y su mejor amiga humana (nada que ver con Shia LaBeouf, felizmente). ¡Veamos!

Transformers (2007)

La primera película de Transformers es la más decente de las cinco. La premisa es sencilla, y de hecho, ha sido la base de varias películas de ciencia ficción o fantasía: un chico se hace amigo de un visitante de otro planeta, y tiene que defenderlo de fuerzas más poderosas que ellos dos juntos. De hecho, ¡hasta suena similar a E.T.! La diferencia es que, en este caso, el visitante es un robot gigante que se transforma en un carro (Bumblebee), las fuerzas son otros robots gigantes (liderados por el villano principal de la serie, Megatron), y la película tiene poco o nada que ver con E.T..

Sin embargo, debo decir que las secuencias de acción, así como los efectos visuales, son alucinantes —especialmente si consideras que la película tiene más de diez años—, y ciertos momentos de humor funcionan. Si la película no desespera, es porque no ha caído en los excesos de los que el resto de filmes abusarían, y porque, al menos cuando la vi por primera vez, me causó una gran impresión; ¡no se parecía a nada que hubiera visto antes! (Hasta a Roger Ebert le gustó). Lamentablemente, esta sería la última vez que la pasaría bien con una de estas películas…

Transformers: la venganza de los caídos (2009)

Aquí es donde comienza… lo malo. Transformers: La venganza de los Caídos comenzó a grabarse sin un guión completo, y se nota a leguas. Y esto sucedió no porque no lo tuviese listo, si no porque la producción se cruzó con la huelga de guionistas del 2008. En vez de esperar a que acabase, Bay y compañía decidieron comenzar a grabar la película, empezando por las secuencias de acción (y explosiones, y choques de metal con metal). Una vez que la huelga se acabó, adaptaron el material que ya tenían a una historia simplista y, francamente, bastante estúpida.

Sí. ADECUARON LA TRAMA A LAS ESCENAS DE ACCIÓN. Fue así como terminamos con una cinta en donde hay más explosiones que diálogo, en donde la Pirámide de Giza abre su punta para revelar un artefacto alienígena (?), en donde un Transformer tiene testículos de metal (??), y donde dos robots supuestamente buenos son caracterizados como estereotipos racistas de gente afroamericana. Súmenle a esto el humor escatológico, la continua objetivización de Megan Fox, y un Shia LaBeouf que se pasa la mitad de la película gritando “¡no, no, no, no, no!”, y no sorprende que el resultado final sea tan desesperante. La venganza de los Caídos es, definitivamente, la peor entrega de la saga.

Transformers: el lado oscuro de la luna (2011)

Lamentablemente, las cosas no mejoraron demasiado para la tercera entrega. Y lo peor es que esta vez no tenían excusa: no hubo huelga, y supuestamente, ahora sí grabaron con un guión completo. Pero no lo parece. El lado oscuro de la luna, al igual que su predecesor, es un ejercicio de tedio alucinante, lleno de explosiones sin sentido, un humor increíblemente forzado, y apariciones de actores que, claramente, solo están acá por la plata (¿John Malkovich, Frances McDormand, y Mc Dreamy? ¿EN SERIO?).

Sí, reemplazaron a Megan Fox por otra actriz/modelo con la misma personalidad (es decir, nula), y sí, esta vez hay menos racismo, pero no es que nada de esto haga mucha diferencia. El lado oscuro de la luna sigue siendo lo mismo, porque sigue siendo un producto de un Michael Bay que no tenía intención alguna de controlarse. Él es un cineasta que se comparta mejor cuando tiene un producto que le pone el pare, y cuando le dan un guión con, aunque sea, un poquito de sustancia (vean, si no, sus películas más decentes, como La Isla, Pain and gain, o La Roca). Acá, desgraciadamente, no tiene nada de eso, por lo que ver Transformers: el lado oscuro de la luna termina siendo una experiencia tortuosa y desesperante.

Transformers: la era de la extinción (2014)

Ya no está Shia. Ya no están ni Megan ni Rosey Huntington-Whitley (su reemplazo de la película anterior). Pero Michael Bay sigue y sigue.

Muchos esperaban que La era de la extinción fuera a representar un gran cambio para la franquicia —después de todo, los chibolos de las entregas anteriores fueron reemplazados por actores de mayor trayectoria, como Mark Wahlberg y Stanley Tucci. Pero no… es la misma vaina. Más explosiones, más secuencias de humor idiota, y más diálogo inservible. Las novedades en esta cuarta entrega, por otra parte, son lamentables: un adulto que mantiene un romance con una menor de edad, y justifica sus acciones enseñándole a su padre (Marky Mark) un papelito enmicado con una ley que lo defiende (!!!). O el product placement de productos chinos. O el hecho de que ARRUINAR A LOS DINOBOTS (ni siquiera hablan).

Muchos creíamos que no era posible malograr más la franquicia, pero para variar, Bay nos demostró con La era de la extinción que está más que dispuesto a hacerlo. Sigo pensando que la primera secuela —hecha sin guión— es la peor de todas, pero honestamente, esta está bastante cerca también.

Transformers: el último caballero (2017)

Vi esta película el año pasado. Hasta publiqué una crítica. Pero honestamente, no recuerdo casi nada de la película; así de poco memorable e intranscendente es. Recuerdo, en todo caso, que sale Anthony Hopkins, por alguna razón. Vive en un castillo en el Reino Unido, le dice algo a Marky Mark y su coprotagonista sobre los Transformers, y se va de la película, cheque de Paramount en mano. Y por supuesto, hay harta explosión, como para acabar con un pequeño país entero.

De repente por esto fue que Paramount y Hasbro le quitaron las riendas de la franquicia a Bay. Cuando una película de ROBOTS GIGANTES se torna monótona, aburrida, y hasta olvidable, sabes que estás haciendo mal las cosas. No puedo decir que El último caballero sea la peor de todas ni mucho menos… por que no me causó un efecto particularmente fuerte. No tuve una reacción de enojo ni frustración. Cabeceé un poco. Pensé en las musarañas. Hasta en mi chamba… y eso es algo que una película de este tipo jamás debería hacerte.

Bumblebee (2018)

Lo que nos lleva a Bumblebee, una película que esperemos, AHORA SÍ, represente un gran cambio para la saga. Después de todo, tiene todo para serlo: un buen director (Travis Knight), mejores guionistas, y un mayor respeto por los diseños originales de los robots. Esta vez, no son una maraña de cables y metal y formas que no se ven bien en la pantalla grande; realmente lucen como los Transformers que recordamos de la caricatura, lo cual debería satisfacer hasta el más exigente fanático de la saga.

Súmenle a esto el hecho de que de todas maneras habrán menos explosiones, el que la película se desarrolle a finales de los ochentas (¡harta nostalgia!), y la presencia de la gran Hailee Steinfeld y John Cena (¿lo veremos?), y definitivamente tenemos muchas razones para emocionarnos por esta película. La película probablemente no convenza a quienes ya le tengan bronca a la franquicia, pero aquellos que esperábamos un mejor producto, más similar a la película animada, desde hace años… seguro que la pasaremos bien. Al menos eso espero. ¡Creemos en ti, Travis Knight! (Y de paso vean Kubo and the Two Strings; es una película alucinante hecha con stop-motion).

¿Mejor sin Michael Bay?

Como se deben haber dado cuenta, la saga de películas con actores de carne y hueso de Transformers consiste de pura explosión, explotación femenina, y estereotipos raciales. Es mucho ruido por nada, un ejercicio de saturación audiovisual que podría terminar por cansar —o hasta hacer dormir; creanme, lo he visto— hasta el cinéfilo para valiente. Lo bueno es que Bumblebee intentará cambiar el status quo; Kubo and the Two Strings es una de mis películas animadas favoritas de los últimos años, por lo que no dudo que Travis Knight será capaz de hacer algo más interesante, más moderado, y más emotivo.

Y así es como terminamos el año… ¡con robots gigantes! Agradezco a todos los que han leído mis textos este 2018 (espero que no hayan sido tan pocos), y con suerte, podrán seguir leyéndolos el próximo año. Pero como siempre —y más importante… ¡nos vemos en el cine!

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