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Las estrellas seguirán naciendo

Las estrellas seguirán naciendo

Por Sebastian Zavala.

La semana pasada se estrenó “Nace una estrella”, el debut del actor Bradley Cooper como director, y el debut, también, de Lady Gaga como actriz protagónica. Se trata de un musical extremadamente emotivo que ha recibió muy buenas críticas —especialmente en los Estados Unidos—, y que se está voceando para los premios Óscar del próximo año. Y con justa razón — se trata del tipo de historia que la Academia ama, un filme inspiracional, lleno de sólidas actuaciones, y eficientemente dirigido.

Lo que muchos podrían no saber, más bien —y bueno, sé que otros sí lo saben, no los estoy dejando de lado— es que “Nace una estrella” es un remake. De hecho, es la cuarta veces que se produce esta historia para la pantalla grande, lo cual podría resultar sorprendente, especialmente considerando que los remakes, usualmente, no tienen buena fama, y mucho menos son considerados para premios como el Óscar.

Pero me atrevería a decir que el caso de “Nace una estrella” es algo diferente. De hecho, hay una buena razón por la que se han estrenado tantas versiones de la misma historia a lo largo de los años: porque más que una historia única, es como una plantilla, la cual puede ir siendo modificada cada cierto tiempo, para adecuarse a la música que esté de moda en el momento, así como a los gustos de la gente, y por supuesto, el contexto social que se esté viviendo. Esta no es una debilidad; todo lo contrario, de hecho. La premisa de “Nace una estrella” es tan universal, tan entendible, que puede ser utilizada más de una vez, modificando únicamente algunos detalles, y sin que pierda la mayor parte de su encanto.

Es por todo esto que la película de Cooper y Gaga funciona tan bien. Pero como para que se den una idea de lo que vino antes, me gustaría hacer un breve repaso por todas las versiones que han salido de “Nace una estrella” para el cine hasta el momento. Sería interesante que leyesen el presente texto antes de ir a ver la película en el cine… per considerando que ya lleva casi una semana en cartelera, no los culpo si no lo hacen. Con suerte, igual servirá para enriquecer la experiencia que posiblemente ya han tenido.

Nace una estrella (1937)

Sí, aunque no lo crean, la primera versión de esta historia, la original, se estrenó en la década de los 30s, y fue protagonizada por Janet Gaynor y Fredric March, y dirigida por William A. Wellman. Las bases son las mismas: una joven llamada Esther (Gaynor) llega a Hollywood soñando con convertirse en una estrella, y recibe la ayuda de un artista alcohólico llamado Norman Maine (March) para poder hacerlo. Ahora bien, acá lo interesante es que no se trata de un musical; de hecho, Esther no quiere convertirse en cantante. Más bien, quiere ser actriz, y es en todo ese mundo en el que la película se lleva a cabo. Es una drama más que otra cosa, y aunque mantiene el tono esperanzador de las adaptaciones posteriores, se siente un poco más serio, menos fantasioso.

Muchos mantienen que la inspiración para la pareja central fue el matrimonio entre Barbara Stanwyck y Frank Fay, pero esto nunca ha sido demostrado —independiente de sus fuentes de inspiración, “Nace una estrella” terminó siendo un éxito, siendo nominada a siete Premios Óscar (ganó uno, el de historia original), e insertando la canción del título, cantada por Buddy Clark y compuesta por Eddy Duchin, en el imaginario colectivo. Muchos opinarían que se trata de la mejor versión, pero como estamos a punto de ver, la competencia está dura.

Nace una estrella (1954)

Esta versión, estrenada casi veinte años después de la original, estuvo protagonizada por la legendario Judy Garland, y por James Mason. Previsiblemente, la premisa original no ha sido modificada tanto como uno esperaría de un primer remake —Garland interpreta a Vicki Lester, una aspirante a actriz y cantante que recibe la ayuda de una estrella de cine, Norman Maine (James Mason), quien está viviendo los últimos días de su carrera, todo debido a su alcoholismo y la mala manera en que maneja su propia fama.

Ahora bien, a diferencia de la versión de 1937, este primer remake sí se siente más como un musical hecho y derecho —noten, si no, que esta vez la protagonista es actriz y cantante, y no solo lo primero. El rol de Norman Maine fue rechazado por algunos de los actores más famosos de la época —incluyendo a Humphrey Bogart, Marlon Brando, Gary Cooper, Henry Fonda y más—, y aunque Mason no está al nivel de ellos, hace un buen trabajo. Judy Garland es Judy Garland, sin embargo, y es ella quien se roba el show, tanto con su voz como con su trabajo actoral. De hecho, fue nominada a un Óscar a Mejor Actriz (la película fue nominada a otros cinco Premios de la Academia), y la cinta cobró vida propia, alejándose de su predecesora, y demostrando que todos los remakes tienen que ser terribles (¡y en los años 50!)

Nace una estrella (1976)

Siendo los años 70, esta tercera versión de “Nace una estrella” tenía que encontrar una manera de diferenciarse de las dos cintas anteriores, por lo que recurrió al rock. Lógico. Esta vez, tenemos a John Normand Howard (Kris Kristofferson), una estrella de rock venida a menos que se enamora de una joven, una potencial cantautora llamada Esther Hoffman (Barbra Streisand). La premisa es la misma, para variar, solo que esta vez está rodeada de toda la escena del rock de los 70s, y se ve beneficiada, al igual que las versions anteriores, por la fama y el talento de sus protagonistas (y de Gary Busey, quien interpreta a Bobbie Ritchie).

Curiosamente, a pesar de que podría ser considerada como la peor versión de todas (sin llegar a ser mala, claro está), realmente sorprende el que el producto final sea tan… coherente. El director Frank Pierson odió trabajar con Streisand (tanto así que publicó un artículo detallando todos los problemas que le dio poco antes del estreno del filme), Kris Kristofferson odió trabajar con Pierson, y Streisand odió trabajar con Kristofferson. En pocas palabras, el set de rodaje fue un infierno, pero el producto final, aunque inferior a sus predecesoras, no es del todo malo. Además, consideren que Streisand quería que ELVIS PRESLEY reemplace a Kristofferson… ¡y estamos hablando del Elvis de los 70s! Eso sí hubiese sido interesante (o interesantemente terrible….)

Nace una estrella (2018)

Lo cual nos lleva a la más reciente versión que, como mencionaba líneas arriba, ha sido dirigida por Bradley Cooper, y está protagonizada por él y por Lady Gaga. Cooper tiene el rol del músico experimentado, llamado Jackson Maine, y Gaga tiene el rol de la joven talentosa, esta vez una aspirante a cantante llamada Ally. La premisa, para variar, es la misma, pero esta vez se lleva a cabo en el presente, y en toda la escena del country pop que es tan popular en ciertas ciudades de los Estados Unidos.

Si no han visto la película todavía, definitivamente quedarán sorprendidos por el trabajo de Gaga, quien no solo demuestra ser una gran cantante —aunque la mayoría ya debería saber que lo es—, si no también una excelente actriz. Emocionalmente potente, y llena de momentos musicales bien construidos —la mayor parte de canciones fueron cantadas en vivo, evitando el lip synch—, “Nace una estrella” del 2018 es un remake que merece ser mencionado en el mismo articulo que sus predecesores…. y que de hecho, y para sorpresa de nadie, termina siendo mejor, al menos, que la versión rockera de 1976.

Qué tal Gaga

Ese fue, pues, el repaso por las diferentes películas que han salido con el título de “Nace una estrella”. Cada una tiene la misma historia base, pero cada una, también, trae algo diferente consigo, como para desarrollar la misma premisa de manera distinta, tomando en cuenta el contexto en el que se lleva a cabo, así como los gustos del púbico del momento, y por supuesto, el carisma de los actores involucrados. No estoy diciendo que tener una cuarta versión haya sido necesario, pero está tan bien actuada y dirigida —Cooper definitivamente tiene futuro como cineasta—, que está bien difícil que uno se arrepienta de verla.

Ahora solo toca esperar unos veinte o treinta años para poder disfrutar de la siguiente versión de “Nace una estrella”. Veremos como cambian las cosas para ese entonces.

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