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Rowan Atkinson: mucho más que Mr. Bean

Rowan Atkinson: mucho más que Mr. Bean

Por Sebastian Zavala.

He sido fanático del gran Rowan Atkinson por un buen tiempo. Como muchos, comencé viendo episodios de Mr Bean cuando era pequeño, lo cual me permitió descubrir un poco más sobre la carrera de este gran comediante y actor británico; desde su aventuras como el mudo y torpe personaje, aparentemente, venido desde el espacio exterior, hasta sus roles secundarios en comedias románticas, y por supuesto, sus personajes más importantes, como Edmund Blackadder, o Johnny English, quien retorna en unos días con su tercera película.

Comencemos con lo que es, para mi, el mejor personaje de Atkinson: Edmund Blackadder, el eternamente sarcástico personaje que debutó en The Blackadder, en 1982, y siguió apareciendo en tres series más: Black-Adder II, Black Adder the Third y, más melancólicamente —sabrán a qué me refiero si es que vieron el último episodio—, Blackadder Goes Forth. Curiosamente, el personaje comenzó de manera bastante similar a Mr Bean: como un idiota, que contrastaba perfectamente con personajes más inteligentes qué el, incluyendo al Baldrick de Tony Robinson. Y como toda temporada de esta serie, se desarrollaba en un periodo histórico muy específico: en la Edad Media.

Pero con Black-Adder II, las cosas cambiaron un poco. De hecho, los roles se invirtieron: el Blackadder de Atkinson se convirtió en el personaje sarcástico, inteligente, y Baldrick en el idiota. Y fue así que nació el Blackadder que todos conocemos, uno ser macabro, siempre con un plan en la cabeza, capaz de traicionar incluso al más fiel de sus seguidores, o incluso a su jefe. Llevándose a cabo en la corte de la Reina Elizabeth I, Black-Adder II es mi temporada favorita de la serie, e incluye algunos de los momentos más hilarantes de la carrera de Atkinson (ah, y si quieren ver a un joven Hugh Laurie —más conocido ahora como el Dr House— haciendo el ridículo de la mejor manera posible, tienen que ver esta serie).

Evidentemente el resto de temporadas de la serie son excelentes, y continuan con lo comenzado por la segunda. Black Adder the Third se lleva a cabo durante el Periodo Regencia, y Black Adder Goes Forth durante la Primera Guerra Mundial; este último acabó con uno de los episodios finales más desgarradores e inesperadamente emotivos de cualquier comedia de la historia de la televisión occidental. No obstante, fuera de, ya saben, causar llanto, lo más importante de esta serie es que es de las más graciosas e inteligentes que jamás se hayan concebido, haciendo uso de un humor realmente astuto, y aprovechando tanto su reparto —¡Atkinson, Robinson, Laurie, Stephen Fry, Miranda Richardson!— y como el contexto histórico de cada temporada de manera realmente perfecta.

Pero pasemos al otro personaje por el que todo el mundo conoce a Atkinson: Mr. Bean. Se trata de un estilo de humor totalmente opuesto al de Blackadder, más centrado en lo absurdo y en lo físico, que en líneas de diálogo astutas, o sátira histórica. En ese sentido, Bean está más orientado a un público familiar, y puede ser disfrutado por públicos de todo el mundo, sin necesidad de que sepan sobre historia o cualquier otro tema un poco más complejo. Es sencillo, pero está increíblemente bien hecho. La serie, aunque algo corta —duró cinco años eso sí— es increíblemente repetible, y demuestra que el humor de Atkinson realmente no tiene época. Ha envejecido muy bien.

Las películas… no tanto, lo cual no quiere decir que sean malas, necesariamente. Bean, de 1997, se ve beneficiada por el carisma de Atkinson y por su total entendimiento del personaje, pero pierde algo de encanto al situarse en los Estados Unidos, y no solo en Inglaterra. Las vacaciones de Mr. Bean, del 2007, es un poco mejor, pero no sabe aprovechar muy bien al personaje central, a veces enfocándose demasiado en los secundarios. Eso sí, la escena final de despedida es casi tan genial como la de Black Adder Goes Forth, demostrando que Bean merecía un último adios tanto o más emotivo que el del otro personaje famoso de Atkinson.

Como se pueden haber dado cuenta, Atkinson ha demostrado, al menos con estos dos primeros personajes, que es capaz de hacer reír a millones de personas con dos estilos de humor muy distintos: las muecas y la agilidad física de Bean, quien sin necesidad de decir ni una sola palabra es capaz de arrancarle risas a gente de todas las edades, y el sarcasmo y el diálogo incisivo e inteligente de Blackadder, quien contrasta perfectamente con el grupo de inútiles que parecen rodearlo siempre en todas sus aventuras. No muchos actores —y mucho menos cómicos— son capaces de tener tal rango.

El tercer personaje más reconocible de Atkinson es, por supuesto, Johnny English. A principios de la década pasada, las sátiras del cine de espías estaban por todas partes —si no, pregúntenle a Austin Powers—, por lo que Inglaterra no podía quedarse atrás. El Johnny English de Atkinson es igual o más absurdo que el Powers de Mike Myers, pero hace uso de un humor un poco más sano, menos escatológico, y bastante más similar a lo que uno encontraba en la serie de Mr Bean… pero con diálogo. La primera cinta me encantaba cuando tenía 12 ó 13 años, pero habiéndola visto recientemente otra vez… no ha envejecido del todo bien. De repente hay que tener cierta edad para poder disfrutarla del todo.

Johnny English Recargado es un poco mejor. Es más ambiciosa, más espectacular, tiene un mejor reparto secundario —¡Gillian Anderson, Rosamund Pike, Dominic West, Daniel Kaluuya!— y maneja un humor bastante más consistente que el de la primera entrega. No tendrá la canción de Robbie Williams… pero como película, es bastante más entretenida. Además, uno siente que los talentos de Atkinson están mejor aprovechados, y aunque English sigue siendo bastante torpe, al menos no se ve tan estúpido como en el primer filme.

La tercera película promete, en todo caso. Parece estar siguiendo la misma línea que la segunda entrega, y también tiene un reparto de lujo: Emma Thompson, Olga Kurylenko —quien, curiosamente, también fue Chica Bond en Quantum of Solace, con Daniel Craig—, y Ben Miller, quien se salteó la segunda película. ¿Podría ser esta la despedida de Atkinson como English? Considerando su edad, y el hecho de que ya no participa en tantas películas como antes, es muy posible. Solo esperamos que sea una gran despedida, y no una decepción, como lo han sido muchas otras terceras partes en años anteriores.

Pero hablando de las películas de antes; si son fanáticos del humor de Atkinson, les tengo algunas recomendaciones, como para que sepan en qué otras producciones encontrarlo. Aparece en Hot Shots Parte Deux! (aunque brevemente), una hilarante parodia de Rambo con Charlie Sheen; por supuesto, tiene un rol pequeño pero memorable como un cura en Cuatro Bodas y un Funeral; interpreta a Enrico Pollini, un divertido italiano con narcolepsia en Este mundo está loco loco (el pseudo-remake del año 2001); es el villano de la película con actores de carne y hueso de Scooby-Doo; tiene un entretenidísimo cameo en Realmente amor, y ha protagonizado tres películas de misterio donde interpreta al detective Jules Maigret, como para demostrar que también es capaz de hacer cosas un poco más serias.

Pero para muchos, aunque sea bastante más que solo Mr Bean (Blackadder sigue siendo mi personaje favorito de Atkinson), siempre será el eterno payaso; uno de los mejores cómicos que Inglaterra jamás haya mostrado al mundo. Espero que esta tercera película de Johnny English le haga justicia a sus talentos.

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